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domingo, 4 de octubre de 2015

Cabrera Pinto. Todo lo que encierra.


Cabrera Pinto. Todo lo que encierra.

Buenos días lector:


Lo prometido es deuda, aquí tenemos el artículo que complementa al vídeo de la historia del Antiguo Instituto Cabrera Pinto.
En mi opinión, es la joya de la corona no sólo por todos los auténticos tesoros que muestra (y tantos otros ocultos) sino por su increíble y fascinante historia y a todos los personajes que aglutina y que a tanta gente a marcado para el resto de su vida.

El Instituto Cabrera Pinto tiene quinientos años de historia. Todo empezó cuando el conquistador Alonso Fernández de Lugo (El Adelantado) concedió tierras a los agustinos para que pudieran construir su convento y así hicieron junto con unos protectores muy especiales: Los Nava y Grimon (mencionados en otros artículo y, como ya he dicho antes, curiosamente todos estos grandes personajes y apellidos acaban estando totalmente conectados y relacionados, no olvidemos que hoy en día sus carruajes está en la Casa Lercaro).

Ya en la temprana fecha de 1534 se empieza a impartir clases y la Universidad de San Fernando comienza a funcionar desde 1846. Pronto el convento pasará también a ser un Instituto y, de hecho, será el único instituto de toda Canarias hasta 1916. De modo que toda persona que quisiera una educación debía acudir a este edificio así que no es extraño que hoy en día muchos visitantes del museo sean antiguos alumnos y les invada mil recuerdos mientras la emoción les embarga al enseñárselos a sus hijos y nietos.

Como historia negra de este edificio tuvo lugar durante la Guerra Civil Española (1936-39) pues fue utilizado como cárcel. Además, desafortunadamente, la Iglesia contigua al convento que se había construido se incendia en 1964 y hasta la actualidad no ha vuelto a ser reconstruida. Hoy sólo nos queda columnas y paredes sin techo alguno visto por encima o entre las rejas.

Sin embargo, el Antiguo Instituto tiene el orgullo de haber tenido la primera biblioteca provincial en Canarias así como la primera estación meteorológica. Su colección de animales disecados es impresionante y va aumentando con nuevas piezas. La colección de instrumentos físicos antiguos consta de más de cuatrocientas cincuenta piezas (la cual también va aumentando a medida que se restauran las piezas guardadas en depósito). Al igual que los restos guanches y el Jardín Botánico es de lo más llamativo y visitado.


No se puede ver la antigua biblioteca, ni el Salón de Actos con las pinturas del Prado el cual ha traído reciente polémica acerca de la devolución de algunas de las obras a Madrid. Se sabe que al menos una seguirá en el Antiguo Instituto.

Tampoco se puede visitar la cripta del siglo XVI descubierta en 1993. Actualmente se puede ver la placa conmemorativa que señala el lugar de la cripta que en su momento albergó cinco cadáveres, dos pertenecientes a la ilustre familia de los Salazar  Frías (Don Cristóbal de Frías y Don Ventura de Salazar y Frías) cuya casa nobiliaria es el actual Obispado situado justo al lado del Instituto (quemado y restaurado).

Por si esto no fuera suficiente, además de las exposiciones de arte periódicas expuestas al público; hay multitud de salas del Antiguo Instituto contiene obras aisladas y solitarias, al abrigo del sol y adormecidas con la humedad. Obras que no esperas encontrarte  y de repente, te giras y tienes enfrente de ti una colosal escultura impresionante de un hombre con túnica mirándose con sus ojos que te impone todo el respeto mientras te olvidas que está completamente partida por la mitad. Una escultura que hace preguntarte con el suelo soporta su peso y cuántas otras bellezas habrá escondidas esperando su momento de esplendor.


Por último, no olvidemos que sigue vigente el Instituto Cabrera Pinto donde se siguen formando las nuevas generaciones de estudiantes. El mismo edificio está dividido para diferenciar lo que es hoy en día el instituto de la parte antigua dedicada a ser un museo con el cartel de Antiguo Instituto Cabrera Pinto.


PD: en el vídeo pueden ver más imágenes.

Atentamente,




sábado, 3 de octubre de 2015

Para mañana la promesa


Buenas tardes  lector:


Mañana tendremos el primer artículo del mes y nada mejor para empezar que cumpliendo lo prometido, el artículo redactado que complementa al vídeo del Antiguo Instituto Cabrera Pinto, toda una joya por su historia y por todos los tesoros históricos que encierra. Sin este instituto varias generaciones de canarios no hubiesen tenido un lugar al que ir para formarse.

Tenemos un gran deuda con los Cabrera Pinto que hasta hoy nos ha llegado su legado y, como no, será imposible no mencionar a los Lercaro, los Nava y Grimon, el Adelantado y los Salazar y Frías.


Atentamente,


sábado, 12 de septiembre de 2015

Los Lercaro. Origen de la leyenda del pozo de Catalina


Los Lercaro. Origen de la leyenda del pozo de Catalina


Buenos días querido lector:


Rescatemos otra curiosidad de la historia. Si bien es verdad que no es la primera vez que escribo acerca de los Lercaro, la otra vez fue un relato y esta vez veamos la historia de esta curiosa familia cuyo legado es nada menos que su casa (actual museo, vecino del Cabrera Pinto).
Los Lercaro eran una poderosa familia genovesa que se dedicaba al comercio. No nos ha de extrañar que fueran de esta procedencia, por naturaleza los genoveses eran célebres comerciantes de la Edad Moderna y, se sabe además, que los genoveses realizaron incursiones a las Islas Canarias incluso antes que los españoles.
Si, así es, sólo que en conquistar los españoles llevaron la delantera.

En el siglo XVI, tras la conquista, se instalaron en la ciudad de La Laguna y levantaron su imponente casa. El padre de familia (Don Antonio) decidió casar a su hija, Catalina, con un hombre mayor que ella (algo muy típico de la época).
Ella, odiaba la idea de casarse con un hombre por conveniencia familiar. De modo que, en su única manera de rebelarse, el mismo día de su boda decidió tirarse por el pozo que había en el patio de la casa.

Al suicidarse, se cuenta que no se pudo enterrar en suelo cristiano; la Iglesia católica consideraba pecado el suicidio. Por este motivo se sospecha y se cuenta que el cuerpo de Catalina fue enterrado en la misma casa.

Lo que sí se sabe con seguridad es que, tras este hecho desgraciado, la familia decidió mudarse a vivir a La Orotava; donde establecieron otra residencia. (Donde recordemos que se encuentra el mausoleo masónico del Marqués de la Quinta Roja, por ser también rechazado a ser enterrado en suelo cristiano).

Ante tal dramática y bella historia no nos ha de extrañar que se cuenten historias acerca de avistamientos de la dama fantasma del pozo de la casa Lercaro. (Cuarto Milenio ha hecho un reportaje inclusive).


Atentamente,


Elena Rojas